domingo, 20 de noviembre de 2011

No recordaba que las mañanas existieran.

Vivo en un ciclo nocturno deprimente. Hace demasiado tiempo que no vivo de día, porque el instituto me absorbe y es como si esas horas no existieran. Luego llego a casa, como y hasta ahí.

Duermo. Una hora, dos, tres, cuatro... ¡Uy! Son las once menos algo y tus padres ya han cenado. Y no has hecho absolutamente nada en todo el día. Pero da igual, tienes toda la noche por delante.

Es horrible.

Antes aguantaba vivir de noche. Ahora me vuelve loca. Es como si la verdadera hora de dormir fuera una siesta de hora y media. Y vuelves a clases. Y vuelves a casa. Y de noche otra vez.

Me levanté ayer y ahora intento aguantar para nivelar un poco esto (Vale ya la gilipollez) y empiezo a tener sueño. Tengo que buscar algo que me entretenga, pero no tengo ganas de hacer nada.


Arf.

2 comentarios:

  1. Joder, parece que todos estamos teniendo unas rachas de mierda. A ver si por Navidad se arregla un poco la cosa.
    ¡¡¡Un abrazo muy fuerte!!!

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  2. Digo lo mismo que Silhouette, Bachillerato nos ha dejado a todas muy mal y eso que sólo acabamos de empezar.

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